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Mascarillas para la prevención del Covid-19 made in UNLZ

Nuevamente el legado universitario se hizo presente para enfrentar entre todos la pandémica mundial por el virus Covid-19. Estudiantes y docentes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) confeccionaron mascarillas para colaborar con profesionales de la salud y otras personas.

Ya pasaron más de 100 días desde que se estableció la cuarentena obligatoria en nuestro país y desde aquellas primeras semanas de marzo, donde todo era nuevo y no se sabía que sucedería en los meses siguientes. En aquel momento crítico, aparecieron muchas opciones para protegernos del “enemigo invisible” que nos asechaba y los estudiantes de la UNLZ no se quedaron atrás. Un grupo de futuros ingenieros decidió comenzar un proyecto para realizar mascaras con impresoras 3D y donarlas a diferentes departamentos de salud del Conurbano Bonaerense.

“Como tenía una impresora 3D y estoy en varios grupos de whatsapp con estudiantes, se me ocurrió armar un equipo para hacer mascaras de acetato. Me contacte con un compañero de la facu y empezamos a hacer diseños que encontramos en páginas de internet”, cuenta Kevin Vaca, estudiante de Ingeniería Mecatrónica en la UNLZ, quien tenía sólo una impresora que utilizaba, hasta aquel momento, como un hobby.

“Cada máscara la hacía en aproximadamente dos o tres horas y justo cuando arranco la cuarentena vino un finde largo que aproveche para meterme de lleno a trabajar varias horas por día y fabricar más máscaras que eran en principio para un conocido que trabaja en un Instituto Médico de Haedo”, explica Vaca sobre las primeras semanas con la idea que luego se viralizo y llego a las autoridades de la Facultad.

El modelo de mascarilla que se usa para las impresiones es el recomendado en los inicios de este proyecto por la Cámara Argentina de Impresiones 3D.  “Las máscaras tienen dos partes: la de la vincha que está hecha a partir de impresión 3D de material PLA, que es un tipo de plástico biodegradable y accesible; y la parte del visor que son planchas de acetatos”, describe Manuel Gassa, otro estudiante de la Facultad de Ingeniería de la UNLZ que es parte de la iniciativa desde el principio.

La idea fue llevada por los mismos estudiantes a las autoridades de la Universidad, con el objetivo de lograr impresiones masivas y cubrir así las necesidades de los profesionales de la salud, que por marzo estaban escasos de insumos para protegerse. En este aspecto Vaca remarcó que “era inviable llevarse las impresoras de la facu, así que era necesario sumar más gente al proyecto que tuviera impresoras en sus domicilios” y agrego que “la Facultad armó así una convocatoria para sumar voluntarios que confeccionaran las mascarillas, entregándoles a todos un rollo de filamento para que pudieran realizarlas y luego alguien pasará a buscarlas para entregarlas en los Hospitales”.

Los voluntarios convocados por la Universidad, desde marzo, fueron fabricando un promedio de 120 máscaras por semana, que en coordinación con el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires pudieron llegar a muchos centros médicos. “Creo que fueron cerca de 4000 máscaras las que se realizaron”, comenta Gassa en relación con la producción que ya finalizó por parte de la UNLZ.

Las donaciones fueron en mayor medida a profesionales de la salud del Conurbano, entre ellos se cuentan la Secretaría de Salud de Esteban Echeverría, los hospitales de Llavallol, Melchor Romero, Ezeiza y el Lucio Meléndez de Adrogué, entre otros. También se atendieron las demandas de varias instituciones privadas y ONG. Kevin Vaca recuerda que “hubo mucho agradecimiento por parte de los hospitales a los que llegaron los insumos y en algunos casos incluso dieron material para que sigamos fabricando”.

Cuando los estudiantes, docentes y autoridades de la Universidad comenzaron con este proyecto muchos materiales para su realización tenían un determinado costo, que con el correr del tiempo se vio afectado por la gran demanda que había. “Nos encontramos con la situación de que cuando empezamos todo salía un precio y luego iba aumentando, por eso fue crucial la donación de elementos para la fabricación”, agrega Vaca y su compañero Manuel Gassa expone que “al principio utilizaba lo que tenía en casa para hacerlas y luego la facu facilitó los materiales”.

“La ayuda a la comunidad en general” es una premisa que se hace presente en los testimonios de dos estudiantes que se están por recibir de ingenieros en la UNLZ. Una vez más, entre varios grupos de futuros profesionales del Conurbano Bonaerense, volvió a surgir la idea de darle algo a la sociedad y más en tiempos complejos como los que se viven actualmente.

“Lo bueno es que con esta idea, que surgió de nosotros, pudimos activar una movida en la facu, eso estuvo genial”, sostiene Kevin Vaca, estudiante de Ingeniería Mecatrónica y uno de los creadores de la iniciativa.

“Me pone contento poder ver que el esfuerzo y la ayuda que uno hace llega a la gente que realmente lo necesita y que sirve para algo. Si a futuro vuelve a surgir una situación como esta, con gusto volvería a participar si se puede”, dice Manuel Gassa, estudiante de Ingeniería Mecatrónica y otro de los voluntarios del proyecto.