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Voluntariado UNIR: nuestra Universidad al servicio de la comunidad

Cuando comenzó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, nuestra Universidad, al igual que muchas otras en la Argentina, empezaron a trabajar en un gran desafío: garantizar la continuidad pedagógica de los y las estudiantes a través de las diversas plataformas virtuales. Si bien no fue fácil, las autoridades de nuestra Casa de Estudios tomaron otro desafío: seguir estando al servicio de la comunidad a pesar de tener sus puertas cerradas. Para lograrlo, pusieron a disposición el edificio para alojar a pacientes con COVID-19 y además, crearon UNIR, una iniciativa que cuenta con la participación de toda la comunidad universitaria. 

El voluntariado UNIR, que surgió en la UNLZ y luego fue replicado en otras universidades e incluso en Municipios, consiste en que los miembros de la comunidad educativa puedan auxiliar a vecinos y vecinas con dificultades para movilizarse de los partidos de Lomas de Zamora, Almirante Brown y Esteban Echeverría, haciendo las compras o trámites que ellos requieran. “Apenas establecieron el aislamiento, el rector Diego Molea y otras autoridades propusieron hacer algo para colaborar con los vecinos y las vecinas de la región que necesitaban ayuda. Entre todos se pensó en la idea de un voluntariado para que estudiantes, docentes y trabajadores no docentes de la UNLZ pudieran asistir a las personas que integran los grupos de riesgo ante el Covid 19”, dijeron desde la Secretaría de Coordinación del programa. 

Julián Prato es docente Titular de la materia Gestión y Resolución de Conflictos en la carrera de Licenciatura en Relaciones públicas en la Facultad de Sociales y profesor adjunto en la materia Derechos Humanos en la Facultad de Derecho. Se enteró del programa UNIR en las redes sociales y se inscribió a través de la Web. Una vez inscripto, desde la Secretaría de Coordinación lo pusieron en contacto con una señora mayor, a la que asiste entre dos y tres veces por semana. “Decidí sumarme al voluntariado porque me pareció que era necesario. Hay mucha gente que es factor de riesgo y quizás no tiene familia cerca, y es mejor que no salgan de su casa porque corren más riesgo. Aparte tengo permiso de circulación y podía aprovechar de esa movilidad para colaborar”, cuenta el profesor.  

Actualmente, hay alrededor de 100 voluntarios, en su mayoría estudiantes, que ayudan a aproximadamente 50 vecinos y vecinas. Además de asistirlos en sus hogares, hubo casos de personas internadas en Centros de Salud a las que se les acercó elementos de higiene. Desde la Secretaría de Coordinación del Rectorado destacan la importancia de contarle del voluntariado a las personas que no lo conocen y necesitan este tipo de asistencia: “Dado que se inscribieron tantas personas, cada voluntario asiste a una sola persona. Es importante difundir en los barrios para que si alguien tiene un vecino o familiar que esté solo y no lo pueda asistir, sepa que desde la UNLZ existe el programa UNIR que puede brindar una ayuda”. 

Al Coronavirus lo enfrentamos respetando las medidas de prevención y con mucha solidaridad. Una vez más, nuestra Casa de Estudios demostró que, además de formar profesionales, su objetivo también es ser motor de su propia comunidad. “Creo que como Universidad tenemos un fuerte compromiso colectivo con la comunidad – cuenta Julián Prato – me parece que es mucho más rica nuestra experiencia tanto para docentes como para alumnos cuanto más integrados estamos a la comunidad porque somos más conscientes acerca de las problemáticas de nuestros vecinos. Y experiencias como UNIR son muy buenas para que pase eso”.